Estudiar al aire libre…

19 Marzo 2017

Estudiar al aire libre beneficia un desarrollo integral de los niños

Los factores que inciden en el aprendizaje son múltiples, pero uno que está a la mano y no implica mayor gasto, es disfrutar el mayor tiempo posible de actividades al aire libre. Eso, según un estudio publicado en Inglaterra, implica tanto jugar en el exterior, como incorporar a la dinámica escolar algunas clases fuera del aula.

Los beneficios no solo se obtienen desde un punto de vista educativo, sino también en otros aspectos del desarrollo infantil, como el comportamiento, las habilidades sociales, la salud, la autoconfianza y el sentido de pertenencia, según afirman los autores del informe, realizado por especialistas en educación de las universidades de Plymouth (Reino Unido) y Western Sydney (Australia).

“Vivimos en una época dominada por horarios de trabajo, actividades en casa, tareas de la escuela y un clima social cada vez más temeroso, donde los niños están perdiendo la libertad de jugar, explorar e interactuar con su entorno. Se les niegan oportunidades importantes que podrían mejorar su futuro”, explica Sue Waite, coautora del estudio y profesora asociada del Instituto de Educación de la Universidad de Plymouth.

 

Programa escolar

Investigaciones previas ya han remarcado la importancia, por ejemplo, de que haya espacios verdes cerca de las escuelas, ya que eso mejora la memoria y la atención de los alumnos.

El año pasado, un seguimiento realizado durante un año a más de 2.500 niños de 36 escuelas de Barcelona, concluyó que mejores resultados académicos se asociaban con la presencia de áreas verdes en la rutina de los niños.

Al otro lado del Atlántico, investigadores en EE.UU. llegaron a resultados similares tras analizar 905 escuelas primarias. “El exterior y los ambientes naturales ofrecen a los niños oportunidades únicas, como incitar al compromiso, asumir riesgos, el descubrimiento, la creatividad, el dominio y control”.

Para que estos beneficios se realicen plenamente, Waite y sus colegas sostienen que el aprendizaje al aire libre debe ser introducido de manera más formal en los programas escolares.

“Con tanto énfasis en el logro académico, no es sano que se presione a los profesores a permanecer en el aula, porque esto significa que los niños se están perdiendo de tantas experiencias que los beneficiarían a lo largo de sus vidas”.

En el estudio, los autores sugieren cómo los gobiernos pueden basarse en la investigación existente para introducir el aprendizaje al aire libre como un elemento más de las políticas locales de educación.

 

21 de Julio de 2016 – Fuente: Diario El Mercurio